Trabajo, estrés e infidelidad

El doctor Carlos Cenalmor ( https://www.carloscenalmor.com/ ) es psiquiatra y psicoterapeuta especializado en burnout laboral y tratamiento del estrés, creador de su propio método para abordarlo, y ejerce como psiquiatra y psicoterapeuta de manera online desde el valle de los Pirineos donde vive. 

El trabajo es foco de estrés y también de infidelidades ¿por qué nos atraen los compañeros de trabajo?

Como especialista en el tratamiento del estrés laboral y el burnout, a menudo recibo esta consulta: ¿por qué el entorno laboral parece ser un caldo de cultivo perfecto para el estrés crónico? Para responder, te invito a preguntarte algo más: ¿cuáles son las principales fuentes de estrés en la vida de las personas? Si te analizas internamente te darás cuenta de que al final son dos cosas: el trabajo y/o los problemas en las relaciones.

No digo que no haya más, pero esas son las que ganan la partida. Y el trabajo, además, implica una serie de relaciones donde muchas veces hay fricción, y donde no podemos elegir al jefe o al compañero que nos toca. El trabajo ocupa una gran parte de nuestras vidas, y nuestra mente lo vincula directamente con la supervivencia y la necesidad de reconocimiento social​. Por eso, cualquier problema en el ámbito laboral, nos genera niveles altos de estrés que si no se reducen, nos acaban llevando al síndrome de burnout.

El perfeccionismo y la autoexigencia crean una dinámica donde los trabajadores se sienten atrapados por sus propias expectativas

Muchas personas no saben que el burnout es una enfermedad catalogada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como tal, y además muy peligrosa, porque puede llevarnos a perder literalmente nuestra vida. Si nos sentimos constantemente agotados, si nos cuesta cada vez más concentrarnos, tenemos despistes o fallos de memoria, si nos sentimos incapaces de disfrutar del trabajo como antes o incluso si nos sentimos vacíos, podemos estar padeciendo este problema de salud.

Los entornos laborales muchas veces nos empujan a este agotamiento y burnout. Las culturas empresariales que valoran la hiperproductividad, la idea de que podemos ser multitarea y/o buscar la eficiencia a toda costa, acaban siendo las condiciones perfectas para el desarrollo de un estrés prolongado. También es interesante mirar a nuestra propia personalidad: el perfeccionismo y la autoexigencia empeoran el problema, creando una dinámica donde los trabajadores se sienten atrapados por sus propias expectativas.

Cuando el estrés laboral es constante, la infidelidad se vuelve una forma muy frecuente de escapar de la presión

Por supuesto, el estrés laboral influye en nuestras relaciones personales y, en algunos casos, también en el aumento de las infidelidades.

Al estar en estado de alerta y con niveles elevados de cortisol, la energía física y emocional se nos agota rápidamente, y no tenemos ganas ni tiempo para cuidar a nuestra pareja. La relación va muriendo por falta de comunicación y de tiempo de calidad compartido.

Además, cuando estamos viviendo esa sensación de desconexión y vacío propias del estrés excesivo, nuestra mente se volverá más vulnerable a los estímulos nuevos, como podría ser alguien que nos atrae en el trabajo. La infidelidad se vuelve una forma muy frecuente de escapar de la presión y buscar alivio emocional en otra parte​​.

Los factores que más facilitan la atracción entre compañeros de trabajo

Además de todo el tiempo que compartimos con compañeros de trabajo, que a veces es bastante más que el que compartimos con nuestra pareja o familia, hay más factores. Por un lado, que compartimos una meta, un ambiente y un proyecto común. Nos convertimos en compañeros de aventura, y eso puede unir mucho y generar vínculos profundos con la gente. De hecho, yo siempre recomiendo que se establezcan lazos con los compañeros de trabajo, porque esas relaciones son importantes y son protectoras contra el burnout. Pero claro, todo tiene sus riesgos.

Además de ese proyecto común, el mismo estrés compartido puede generar una cercanía emocional que, en otros contextos, no surgiría. Cuando lo estás pasando mal y tienes una persona de apoyo cerca, inevitablemente esa persona se vuelve importante para ti. Y no nos engañemos, la novedad siempre es atractiva, y el trabajo puede ser una fuente constante de personas nuevas que despierten nuestro interés.

La hormona principal del estrés, el cortisol, se ve reducida cuando otra hormona entra en acción en nuestro cuerpo: la oxitocina. La oxitocina es la “hormona de los vínculos”, la que se genera cuando nos damos un abrazo prolongado con alguien o cuando una madre da de mamar a su hijo. Es un poderoso antiestresante. Por eso, cuando estamos en situaciones de estrés, nuestra mente va a buscar con especial intensidad el contacto con otras personas que nos puedan generar esa hormona, aunque sea teniendo una conversación que nos desahogue, para reducir el estrés.

Si notas que el trabajo está empezando a afectar tu salud y tu vida amorosa, mi recomendación es parar y reevaluar la situación. Muchas veces nuestro mayor y principal problema es este: que no paramos. A nivel amoroso te tienes que preguntar: ¿estás seguro de que el camino que estás tomando es el que quieres tú? Si es así, adelante. Si es que no, deberías poner límites a la situación antes de que vaya a más. En cuanto al estrés, hay que recordar que el burnout es una destrucción lenta, que afecta a nuestra dimensión mental, física y espiritual. Es fundamental cuidar el cuerpo, ya que es la base de nuestra estabilidad emocional y mental. Empezar por pequeñas acciones como establecer límites claros en el trabajo, desconectar cada día al 100% , y priorizar el autocuidado, puede ser clave para no perderse en el estrés laboral​​.

Yo cada día ayudo a las personas a reflexionar sobre si su vida está en equilibrio o no enviándoles un email breve con herramientas, información e historias inspiradoras. Estás más que invitado a recibirlo cada día aquí www.carloscenalmor.com

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