Pío XII: El papa maldito

Ernesto García Vicente. Autor.

Una de las premisas de este entrevistador es la de la sorpresa. Sorprender al lector con una obra escrita que rompa moldes y nos diga cosas interesantes, al tiempo que no solo no perdamos calidad, sino que nos superemos numero a numero de este nuestro pequeño espacio de crítica y presentación literaria.

Recientemente y casi de casualidad cayó en nuestras manos un libro que inicialmente podríamos calificar de religioso por su portada, o de historia religiosa, pero…, nada más lejos de la realidad. Su autor un conocido médico de amplia experiencia internacional en su campo de la salud, lo es también por su fina y exquisita pluma, así como por esa capacidad de: primero el estudio en profundidad, segundo la síntesis necesaria, sin abandonar la imparcialidad y tercero y finalmente por una forma de relatar que nos lleva a una fácil, pero profunda comprensión de lo por él escrito.

Y para colmo de aciertos y sobre todo de máxima calidad, el ser apoyado en el prólogo de su obra por un comunicador de los que arrastran a las multitudes, bien en directo, bien en Internet: el padre Gabriel Calvo Zarraute.

Ernesto García Vicente médico intensivista en un importante hospital y que su experiencia laboral en EE UU, Gran Bretaña y naturalmente su patria española.

Doctor “cum laude”  en el CEU San Pablo de Madrid, donde realizó uno de los mejores trabajos fin de carrera del correspondiente Máster, que sirvió de cimientos al libro que hoy viene a nuestras páginas.

 

Y como no disponemos de mucho tiempo y después de los correspondientes saludos y buenas intenciones, atacamos sin piedad al entrevistado.

Por suerte, las guardias médicas, son agotadoras la mayoría de las veces, pero a veces también dispones de tiempo para ilustrar esos momentos de espera, entre crisis y crisis de los pacientes. Y como mi interés principal es la Historia, sobre todo la del Siglo XX y, muy en especial la referida a la Segunda Guerra Mundial. Pues, no fue difícil que entre muchas otras lecturas cayese en mis manos un trabajo sobre: El papa maldito: El Papa Pío XII y que me hizo comprender como se había convertido en la principal víctima de las “fake news” durante el siglo XX.

Mira por desgracia algunos personajes son atacados gratuitamente, simplemente por seguir la corriente de determinados grupos de presión o quizás por querer ser cresta de una ola, que suele ser incierta, pero productiva en propaganda personal o de un determinado colectivo.

Por suerte o por desgracia. El revisionismo histórico está barnizado académicamente, aunque fuertemente cargado de ideología, ocasionando un gran daño de muy difícil subsanación para las generaciones actuales y venideras, además de que puede resultar en la pérdida de vidas inocentes. Teniendo en cuenta esto, uno siempre debe cuestionar la investigación de hechos históricos exigiendo que los autores se atengan a unos criterios de calidad altos y responsables.

Numerosos autores afirman que el Vaticano solamente ayudó a los judíos bautizados durante la Shoah. Sin embargo, estos críticos fracasan en comprender el contexto por el cual el Vaticano estaba con frecuencia obligado a actuar de forma subrepticia. Por ejemplo, está muy bien demostrado que el término “católicos no arios” era un código interno del Vaticano para identificar a los judíos. El Concordato de 1933 con Alemania proporcionó al Vaticano esta justificación legal, habilitándole para salvar a decenas de miles de judíos utilizando decenas de miles de falsos documentos bautismales. Por si fuera poco, los auténticos historiadores adjuntan sus fuentes a pie de página. Sin embargo, cometen un grave error cuando no traducen los documentos originales de manera adecuada, teniendo en cuenta el contexto histórico en el que fueron escritos. Esto es especialmente cierto cuando nos referimos a documentos diplomáticos vaticanos escritos en un lenguaje único que, los verdaderamente acostumbrados a consultar estas fuentes durante este período histórico, suelen denominar “Vaticanés”; es decir, una mezcla de múltiples lenguajes con mensajes subliminales, fruto del intenso grado de espionaje y persecución presentes durante aquellos tiempos.

Llama fuertemente la atención que los dos Grandes Rabinos de Roma que vivieron la Segunda Guerra Mundial alabaron las actuaciones de Pío XII mientras que, por el contrario, el actual Gran Rabino de Roma, nacido después de la guerra, ataca despiadadamente a Pío XII. Este es sin duda el resultado de una campaña masiva de desinformación orquestada por el KGB soviético en 1963 y que se denominó Seat 12 (Asiento 12). Esta trama fue diseñada para destruir la reputación del papa Pío XII y la Iglesia Católica, cinco años después del fallecimiento del papa, con el fin de desestabilizar la Europa del Este durante el apogeo de la Guerra Fría.

En su libro “Disinformation”2, el profesor Ronald Rychlak y el Tte. Gral. Ion Mihai Pacepa, desertor de mayor graduación en evadirse del bloque soviético, exponen la táctica empleada por el KGB, que fue quien patrocinó la creación y representación de la obra ficticia de Rolf Hochhuth “El Vicario” en 1963. La obra fue promocionada internacionalmente con el fin de diseminar su plan de desinformación, destruyendo la posible buena reputación del papa, obteniendo incluso un Tony Award en 1964. El revisionismo histórico continúa expandiéndose por medio de numerosos libros y películas críticos. La operación Seat 12 afectó a la opinión pública mundial sobre Pío XII y, hasta nuestros días, constituye uno de los peores asesinatos de la reputación de un personaje público del siglo XX.

El mundo acusa a Pío XII de silencio, pero lo cierto es que tenía planeado abordar la persecución de los judíos en una retransmisión radiofónica, si bien los Aliados buscaron garantías de que el discurso no fuera dado según lo planeado, puesto que entendían que, haciéndolo así, Pío XII también tendría que condenar las atrocidades cometidas por los judíos y por lo tanto amenazando la coalición aliada.

Todo esto es posible hoy en dia ser verificado, pero como tu sabes, la inmensa mayoría de los historiadores, tu lo comprobaste con alguno de tus libros, no tienen esos historiadores la fea costumbre de ir a mirar los archivos y en este caso, en el año 2006, el papa Benedicto XVI abrió los Archivos Apostólicos hasta 1939. Pocos críticos se han molestado en estudiar estos registros.

Imprescindible. El padre Calvo, un estudioso y preparadísimo sacerdote en temas históricos y eclesiásticos, sitúa en el “Prologo” a los lectores en una Roma y un Mundo muy desconocido, pues esa época de 1939 a 1945 está muy difuminada, muy desdibujada por esas ideas preconcebidas que no se ajustan a la realidad. También, nos ayuda a comprender a un Papa y la Curia Romana que le acompaña, y a veces discrepa de él.

Todavía no me creo lo bien que va, el editor se ha movido y tras hacer una excelente publicación, lo ha puesto en el candelero y la crítica y los lectores se lo llevan como agua. Gracias a todos.

Pues gracias a ti, que te dejamos que tras este descanso, poco descansado, vuelvas al cuidado de tus enfermos de la UVI de este hospital zaragozano.

Un aplauso, para un hombre valiente, que ha cogido por los cuernos un toro difícil, el de la desinformación y el ataque gratuito a un importante hombre y a la vez ejemplo de espiritualidad.

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