La República de Paraguay se sitúa a en la zona central de Sudamérica sin salida al mar. Tiene una superficie de 406.752 km² poblados por unos 6.500.000 habitantes que se dividen al 50 % de hombres y mujeres, y tienen el español y el guaraní como idiomas oficiales. Su territorio está dividido en un distrito capital y diecisiete departamentos (provincias) regidos por un gobernador. La capital de la nación es Asunción, y junto a su área metropolitana albergan cerca del 40 % de la población total del país; cuyo gentilicio es asuncenos o asunceños. Como podemos observar en el mapa, Paraguay tiene frontera con Bolivia al Norte y el Este, con Brasil al Este y con Argentina al Oeste y al Sur.
La orografía paraguaya es abrupta por las cordilleras que la señorean y la dividen geográficamente en dos grandes regiones: la Región Oriental al sur que consta de prácticamente el 40 % del territorio nacional, y es el solar donde se asienta el 97 % de la población del país. Prácticamente la totalidad de este territorio es cultivable con muchos cauces de agua, ríos y arroyos, que favorecen la explotación ganadera, y pueden enriquecer los posibles cultivos, especialmente forrajes, tubérculos y huerta; y la Región Occidental o Chaco al norte que abarca el 60 % restante del territorio nacional y da albergue al 3 % de la población paraguaya. Prácticamente la totalidad de este territorio está formado por tierras secas y arcillosas, monte bajo y palmares con ciénagas, lagunas, pequeños cauces de agua y las sierras subandinas Pampeanas y Serranías con elevadas temperaturas, todo ello poco apto para el cultivo pero óptimo para la ganadería.
PREHISTORIA Y ÉPOCA PRECOLOMBINA
Los territorios que hoy denominamos Paraguay ya fueron lugares de asentamientos humanos en el lejano pretérito. A pesar de carecer de la documentación necesaria que lo confirme, se estima que estos parajes ―territorios del actual Paraguay― han permanecido habitados por el hombre desde el periodo paleolítico, unos 6000 años a.C.; y que los integrantes del primer asentamiento eran del denominado pueblo Láguido, cazadores nómadas afincados en la Región Occidental del Paraguay, conocida como el Chaco paraguayo.
Los siguientes pueblos en asentarse por estos lares fueron los guaraníes, que procedían de la región amazónica y aportaron la cultura neolítica ya con conocimientos de cultivo agrícola, cría y pastoreo de ganado, pesca y elaboración de cerámica, lo que les convertía en pobladores semisedentarios en la parte Oriental del Paraguay. Al fusionarse con otras tribus ya asentadas en estos territorios, recibieron el nombre genérico de guaras, (territorios delimitados por accidentes geográficos como ríos, sierras o montañas) que al crecer y extenderse geográficamente se dividieron en seis grupos, a saber:
- Los carios se asentaron entre los ríos Manduvirá, Tebicuary y Paraguay.
- Los guarambanenses se asentaron entre los ríos Jejuí y Ypané.
- Los itati-guaraní se instalaron en entre la orilla del Alto Paraguay y Amambay.
- Los mba’everá (mbarakayuenses y mondayenses) se instalaron entre los ríos Acaray y Monday.
- Los paranaes se ubicaron entre los ríos Tebicuary y Paraná.
- Los tobatínes se establecieron entre los ríos Manduvirá, Jejuí y la serranía de Caaguazú.
Durante la época inmediata anterior a la llegada de los españoles, este territorio estaba poblado por belicosas tribus indias seminómadas que se comunicaban entre sí por medio del idioma guaraní, común a todas ellas.
ÉPOCA COLONIAL
El primer contacto de españoles con estos lugares se produjo el 20 de enero de 1516 en que la expedición de Juan Díaz de Solís compuesta por tres naves y 60 tripulantes arribó al estuario de los luego llamados ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, y en nombre del rey de Castilla tomó posesión de lo que hoy son las costas de Uruguay, llamando al lugar puerto de Nuestra Señora de la Candelaria, donde tras desembarcar con algunos tripulantes en Punta Gorda (Uruguay) fueron apresados, asesinados y comidos asados por los habitantes indígenas frente al resto de las tripulaciones que observaron la macabra escena desde las naves.
En 1526, Sebastián Caboto al frente de una flota formada por cuatro naves dotadas con más de 250 hombres arribó al puerto de los Patos (en la costa del río Solís) en busca de los náufragos de la expedición de Díaz de Solís. Allí tuvieron noticias de los náufragos supervivientes de la expedición precedente, además de información sobre la eventual mítica riqueza del río. Desde 1516 que se descubrió, el estuario de este cauce de agua se conocía como río de Solís, y la expedición de Caboto lo cambió por río de la Plata.
En 1535 partió de Sanlúcar de Barrameda la numerosa expedición de Pedro de Mendoza con la misión de explorar y conquistar los territorios del llamado estuario del río de la Plata. Juan de Ayolas era un miembro destacado de aquella expedición, y tras fundar la ciudad de Buenos Aires en 1537 Pedro de Mendoza le nombró teniente de gobernador general de Asunción, para convertirle al poco tiempo, y de forma nominal, en gobernador general del Río de la Plata y del Paraguay, nombramientos de los que él nunca se enteró, pues se produjeron mientras él estaba de exploración tierra adentro y murió a manos indígenas.
El 15 de agosto de 1537, el adelantado español Juan de Salazar y Espinosa fundó un fuerte denominado Nuestra Señora Santa María de la Asunción a orillas del río Paraguay, que luego sería el origen de la ciudad que se convertiría en bastión estratégico en el corazón de Sudamérica. Y posteriormente sería conocida como “Madre de Ciudades” por su papel crucial en la fundación y expansión de otras importantes ciudades de la región; pues la ciudad de Asunción sirvió de base de operaciones y de suministro para estos proyectos coloniales, consolidando así la presencia española en la región del Río de la Plata y el Chaco. Además, la ciudad de Asunción se convirtió en un centro económico, político y social clave durante la época colonial como sede de la gobernación del Paraguay, una de las divisiones territoriales del virreinato del Perú.
En 1544 se formó la gobernación de Nueva Andalucía del Río de la Plata con capital en la ciudad de Asunción que comprendía los territorios de las actuales repúblicas de: Paraguay desde Asunción hacia el sur, el centro de Chile, el centro de Argentina, Uruguay y el sur del Brasil desde la parte meridional de su estado de Paraná.
En 1592 el criollo Hernando Arias de Saavedra apodado Hernandarias fue nombrado teniente de gobernador de la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay, y cuatro años después, en 1596 fue nombrado gobernador general titular, cargo en el que estuvo hasta 1618, fecha en la que a propuesta suya, por real cédula se dividió la Gobernación en dos entidades: Gobernación del Paraguay con capital en Asunción y Gobernación del Río de la Plata con capital en Buenos Aires. Con esta partición Paraguay perdió la zona marítima del estuario del río de La Plata; quedó como una gobernación de tierras sin litoral fluvial o marítimo.
En 1612 el visitador Francisco de Alfaro declaró libres de encomiendas a los indios convertidos por los jesuitas, y dictó sus famosas ―Ordenanzas―, en las que:
- Se reiteraba la supresión del trabajo servil de los indios.
- Se establecía que no podían ser trasladados a más de una legua de distancia de su residencia habitual.
- Se declaraba nula la compraventa de indios, fijando que todos aquellos que hubiesen sido trasladados de una encomienda a otra serían devueltos a su lugar de origen.
- Se establecía que el indio tendría libertad de elegir patrón, pero no podía comprometerse a servir al mismo más de un año.
- Se establecía el pago de una tasa anual de cinco pesos que podían ser pagados en productos de tierra o, en su defecto, con treinta días de trabajo, debiendo encargarse del cobro el justicia mayor o los alcaldes.
- Se reglamentaba la formación de pueblos indígenas regidos por el alcalde indio.
- Se reglamentaba la mita estableciéndose que la remuneración no podía pagarse en especies y el mitayo debería ser atendido o enviado a su lugar de origen.
Las Ordenanzas de Alfaro tuvieron mucha oposición tanto en el Rio de la Plata como en el Paraguay, ya que en ambos territorios se levantaron voces interesadas en impedir la reivindicación del indígena, pero las Ordenanzas se terminaron aprobando, aunque con algunas modificaciones.
A principios del siglo XVII los jesuitas comenzaron a fundar misiones, ―reducciones― para los indígenas convertidos por los misioneros, que preservando la identidad cultural de los pueblos guaraníes constituían pequeñas comunidades independientes en el plano económico, político, religioso y social, provistos de una libertad casi total respecto a las autoridades civiles y eclesiásticas locales, lo que convertía a la orden jesuítica en el poder más importante de las posesiones americanas del imperio español.
Entre 1644 y 1650 tuvo lugar la conocida como ―revuelta comunera― enfrentamiento armado de los vecinos de la ciudad de Asunción dirigidos por el obispo diocesano don Bernardino de Cárdenas contra los jesuitas de las misiones, que finalizó con la expulsión del obispo por el ejército guaraní de las misiones. Una segunda ―revuelta comunera― tuvo lugar 70 años después, en 1717 se levantaron los vecinos de la ciudad de Asunción contra la política del gobernador Diego de los Reyes Balmaceda, quien sería relevado de su cargo por el juez pesquisidor José de Antequera y Castro en 1721. Pero lo ánimos no se calmaron, y la lucha continuó entre los asunceños y los jesuitas hasta la llegada del militar Bruno Mauricio de Zabala al frente de un ejército de indios que tomó la ciudad de Asunción en 1725. Una vez más se escatimó el sosiego y la paz a los habitantes de Asunción, que tuvieron que esperar una década más para conseguirlos, pues estos estados sólo se alcanzaron en 1735, tras la victoria en la batalla de Tavapy por tropas reales bajo el mando del general Zabala que impuso duras sanciones a la provincia.
El 13 de enero de 1750 España y Portugal firmaron el tratado de Madrid, también llamado de Límites o de Permuta, que afectó a Paraguay con las pérdidas de Guayrá (entre el río Paraná y el océano Atlántico), la gran provincia del Itatín y la región de Cuyabá, territorios en los que se enclavaban las Misiones Orientales jesuíticas que comprendía los siete pueblos: San Borja, San Nicolás, San Luis Gonzaga, San Lorenzo, San Miguel, San Juan Bautista y Santo Ángel, que formaron parte de la Gobernación de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes creada por la corona española, además de las estancias pertenecientes a las reducciones de: Concepción, Apóstoles, Santo Tomé, Yapeyú y La Cruz que se hallaban al occidente del río Uruguay, debían ser entregados al Brasil portugués, y en el término de un año, unos 30.000 guaraníes debían quedarse y aceptar la soberanía portuguesa o salir de la región con todos sus bienes y trasladarse al occidente del río Uruguay, a cambio España recibía la Colonia del Sacramento, en la Banda Oriental del río de la Plata.
La formalización y ejecución de este tratado desencadenó la llamada guerra Guaranítica durante los años 1754-1756 entre las coronas española y portuguesa contra los indígenas guaraníes de las misiones jesuíticas que no aceptaban el mencionado tratado. El conflicto terminó con la derrota de los indígenas y la posterior expulsión de los jesuitas de Portugal y sus dominios en 1759 y de España y sus dominios en 1767. En el momento de la expulsión jesuítica de los dominios españoles, tenían 30 misiones repartidas por los territorios de las hoy naciones de Argentina, Brasil Paraguay y Uruguay.
El 27 de octubre de 1777 se creó el virreinato de del Río de la Plata con capital en la ciudad de Buenos Aires, donde se integraron los territorios de Argentina, Bolivia, el norte de Chile, Paraguay, Río Grande del Sur, Santa Catalina y Uruguay; y cinco años después se crearon las provincias, llamadas intendencias por la nomenclatura borbónica, y la ciudad de Asunción pasó a ser la provincia (intendencia) de Paraguay.
En 1806 y 1807 se produjeron las Invasiones Inglesas que ocuparon las ciudades de Buenos Aires y Montevideo demostrando la indefensión del virreinato y el declive del poder español. Desde Asunción, Córdoba y otros lugares del virreinato se enviaron tropas que colaboraron a la expulsión de los invasores.
En 1810 llegó a Buenos Aires la alarmante noticia de que la ciudad de Sevilla había sido ocupada por fuerzas militares de Napoleón Bonaparte, lo que produjo como respuesta la llamada ―Revolución de Mayo― en la ciudad de Buenos Aires entre el los días 18 y 25 de mayo, día éste último en que se reunió un cabildo abierto en la ciudad de Buenos Aires que reemplazo al virrey Cisneros por una Junta Provisional Gubernativa que gobernaría en nombre de Fernando VII. Al día siguiente, 26 de mayo de 1810, la Junta Provisional Gubernativa emitió una proclama dirigida a todos los territorios del hasta entonces virreinato de Río de la Plata informando de la nueva autoridad surgida de los sucesos de la Revolución de Mayo, a la vez que pedía ser reconocida por todas las provincias del virreinato hasta que se convocara el Congreso General de representantes de todas las provincias del virreinato para definir la forma del futuro gobierno de su territorio. La provincia de Paraguay se negó a subordinarse a la Nueva Junta de Gobierno, logrando luego derrotar al ejército enviado por Buenos Aires a someterla en la batalla de Tacuary.
INDEPENDENCIA
Paraguay proclamó su independencia el 14 de mayo de 1811, y el 12 de octubre del mismo año se firmó un tratado con la Junta de Buenos Aires, que entre otras disposiciones establecía un proyecto de confederación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Paraguay, pero los intereses contrapuestos de las elites de sus respectivas capitales, porteñas y asunceñas, frustró el proyecto.
El día 12 de octubre de 1813 Paraguay proclamó la República, y el 4 de octubre de 1814 el Congreso paraguayo nombró a José Gaspar Rodríguez de Francia Dictador Supremo de la República; poco después de año y medio, el 30 de mayo de 1816, ese mismo Congreso le nombró Dictador Perpetuo de la República.
La proclamación de la República de Paraguay no generó documento oficial alguno que confirmara ―la suprema entidad de la nueva nación independiente―, lo que dificultó la posibilidad de ser reconocida como Nación Independiente por las demás naciones. Hubo que esperar a la celebración de un Congreso General Extraordinario el 25 de noviembre de 1842 para crear ese imprescindible documento oficial, que se publicaría ése mismo día. En ese documento se decía: ―La República del Paraguay es para siempre de hecho y de derecho una nación libre e independiente de todo poder extranjero―. La solemne Jura de la Independencia tuvo lugar el 25 de diciembre de 1842, día declarado ―fiesta cívica para siempre―. El imperio de Brasil sería la primera nación en reconocer a la República del Paraguay el día 14 de diciembre de 1844; ocho años después, el día 17 de julio de 1852 lo haría Argentina.
Las disputas territoriales que Paraguay mantenía con Argentina y Brasil la llevaron a la llamada guerra de la Triple Alianza, coalición formada por Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay durante los seis años que van desde 1864 a 1870; Paraguay fue derrotada y su población diezmada. Este fue el conflicto bélico con mayor número de bajas humanas del continente, pues se dice que Paraguay perdió más de la mitad de su población total, unas 280.000 personas, la inmensa mayoría hombres, aunque también cayeron ancianos, mujeres y niños, por lo que la nación paraguaya se quedó sin población masculina; mientras que los otros tres contendientes perdieron un total de 120.000 personas, suma total para los tres.
Tras la guerra, Argentina se anexionó las actuales provincias de Formosa y Misiones. El día 3 de febrero de 1876 se firmó el Tratado de Límites Argentina-Paraguay, en el que se establecieron los límites al Sur y al Este: la línea divisoria iba por mitad de la corriente del canal principal del río Paraná, desde su confluencia con el río Paraguay, hasta encontrar los límites del Imperio del Brasil en el río Iguazú. Brasil se quedó con el territorio que reclamaba Paraguay en Mato Grosso, ocupó la totalidad de los territorios de la nación paraguaya durante seis años y la exigió una indemnización de guerra.
Los tambores de guerra no dejaron de emitir sonidos bélicos en la nación paraguaya, pues aunque en 1920 en la llamada disputa de límites con Bolivia sonaran con menor énfasis que en épocas anteriores, se repetirían en 1932 en la batalla de Boquerón y subirían de tono en 1933 con declaración formal de la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, para silenciarse el 21 de julio de 1938 tras la fijación de límites entre ambas naciones Bolivia y Paraguay con muchas pérdidas humanas y 100.000 km2 de territorios que pasaron a Paraguay. Hubo que esperar tres cuartos de siglo, hasta el 27 de abril de 2009, para que los presidentes Evo Morales de Bolivia y Fernando Lugo de Paraguay dieran por finalizado el enfrentamiento bélico, firmando en la ciudad de Buenos Aires el acuerdo definitivo de límites territoriales del Chaco Boreal.
Durante poco más de los tres lustros siguientes, desde 1938 a 1954, la República de Paraguay estuvo inmersa en un prolongado periodo de instabilidad política con la guerra civil de 1947 incluida que llevó a la muerte a más de treinta mil paraguayos y a cientos de miles al exilio exterior.
El día 4 de mayo de 1954 la República del Paraguay fue sometida a un Golpe de Estado Militar encabezado por el general Alfredo Estroessner que se perpetuó en el poder hasta el día 2 de febrero de1989 que fue derrocado por otro Golpe de Estado encabezado por el general Andrés Rodríguez, quien validaría su cargo de presidente de la Nación en las primeras elecciones presidenciales celebradas el día 14 de mayo de 1989.
Durante el mandato del general Andrés Rodríguez se llevó a cabo la firma del ―tratado de Asunción―, entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en 1991; por este tratado se puso en funcionamiento el Mercado Común del Sur, llamado Mercosur. El 20 de junio de 1992 se promulgó una nueva constitución, bajo cuyo amparo se convocaron las siguientes elecciones presidenciales el día 9 de mayo de 1993 en las que Juan Carlos María Wasmosy Monti salió elegido presidente por un periodo de cinco años.
El 22 de junio de 1966, los ministros de Relaciones Exteriores de Brasil y de Paraguay firmaron ―el acta de Iguazú―, documento que allanaría el camino para llegar a la firma el 26 de abril de 1973 del Tratado de Itaipú, instrumento legal para la construcción de la presa entre las ciudades de Hernandarias, en el Paraguay y Foz do Iguaçu, en Brasil, sobre el río Paraná, que hiciera posible el aprovechamiento hidroeléctrico del río Paraná por ambos países, lo que daría origen a la conocida ―presa de Itaipú―, central hidroeléctrica que inundó un total de 1350 km² en los cuales se encontraban los Saltos del Guaira, que quedaron sumergidos bajo el nivel de la presa. Comenzó a funcionar en 1984 bajo el nombre de ―la Central Hidroeléctrica de Itaipú, también conocida como ITAIPU Binacional―, es considera como una de las mayores presas generadoras de energía hidroeléctrica del Mundo.
La central hidroeléctrica de Itaipú ha convertido a Paraguay en el mayor exportador mundial de energía eléctrica. Paraguay también exporta: Aceite de girasol, Azúcar, Carne de vacuno, Estevia, Maíz, Mate, Sésamo, Soja y Trigo, además tiene la tercera flota fluvial más grande del mundo, solo superada por Estados Unidos y China, que usa los puertos de Uruguay para la exportación de sus productos.
Los países Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay están impulsando el desarrollo del proyecto de la Hidrovía Paraná-Paraguay-Uruguay sobre las aguas de los ríos Paraguay y Paraná, que pasará por múltiples ciudades rivereñas de los cinco países que componen el consorcio.
Cuando este proyecto esté finalizado incrementará la posibilidad de soportar un tráfico constante en ambas direcciones todos los días del año con embarcaciones de poco calado y amplia capacidad de carga, principalmente enfocado al transporte de minerales, combustibles y productos agrícolas.
Como podemos observar con la lectura de este trabajo, el mes de mayo es un constante referente en los avatares históricos de Paraguay.

