Historia de Armenia

La República de Armenia es un país eurasiático sin salida al mar, ubicado entre las montañas bíblicas del monte Ararat en el Cáucaso meridional. Limita al norte con Georgia, al sur con Azerbaiyán, al este con Azerbaiyán e Irán, y al oeste con Turquía. 

La formación de la nación armenia se hizo con la fusión de antiguas culturas neolíticas y de la Edad de Bronce del sur del Cáucaso, pueblos originarios de Anatolia e indoeuropeos, como los Hayasa-Azzi, y otros. Por otro lado, Heródoto, antiguo historiador griego, que vivió en el siglo V a.C., escribió que los supuestos antepasados de los armenios, los frigues (frigios), eran europeos que emigraron a Asia Menor desde el territorio adyacente a Macedonia. 

El nombre original del pueblo que habitó en el solar que actualmente ocupa Armenia, era Hayk, legendario héroe patriarca fundador de la nación Armenia, que tras su muerte, los pobladores que estaban junto a él en las proximidades del monte Ararat, pasaron a ser conocidos por su nombre, ―Hay―, y el país ―Hayasdán―. Este sería el origen del nombre del pueblo y del país armenio en el idioma local, pues para todo el mundo fuera de sus naturales se denomina Armenia, nombre que según algunos entendidos en la materia podría traducirse como “La Tierra de Hayk”; otros dicen que posiblemente tenga su origen en “Armini”, que en urartuano, significa “habitante de Arme” o “país armenio”.

Parece ser que el territorio que hoy ocupa Armenia ha sido lugar de asentamientos humanos ininterrumpidos desde el periodo neolítico, que comenzó su desarrollo hace unos 12.000 años, momento de la historia en el que apareció y se generalizó la agricultura y el pastoreo de animales, dando origen a las sociedades agropecuarias. Durante la Edad de Hierro siglo IX a.C. en adelante, fue conocido como reino de Urartu, con capital en la ciudad de Tushpa (hoy Van, en Turquía), durante cuya existencia y apogeo, Urartu fundó la ciudad de Ereván, actual capital de Armenia y se construyó la fortaleza de Erepuní, por mandato del rey Arkishtí, cuyas ruinas aún se conservan; además, se estableció una compleja red de canales, fortalezas y templos, dejando un importante legado en la arquitectura y la ingeniería.

Sobre el año 590 a.C. el reino de Urartú cayó a manos del imperio Medo, que sería sustituido por la dinastía Oróntida, o Yervanduni en armenio, que gobernó a los armenios hasta el siglo II a.C. Posteriormente estos territorios pasaron a ser dominios del imperio persa primero, y del imperio macedonio después, de cuyo dominio se independizó con la dinastía Artáxida que dio origen al reino de Armenia en el año 190 a.C.; reino que alcanzaría su cenit en poderío e influencia durante el reinado de Tigranes II el Grande, quien favoreció la expansión acompañada por un florecimiento cultural, con el establecimiento de la nueva capital, Tigranocerta, que se convirtió en un centro de comercio y cultura. También consideró de mucha importancia al Gran Artsaj, donde fundó una de las cuatro ciudades que llevan su nombre, Tigranakert de Artsaj; al tiempo que anexionó a Armenia reinos tributarios de los imperios romano y parto, antes de caer bajo las garras y dominio del imperio romano.

En el año 301, Armenia aceptó el cristianismo como religión oficial bajo el reinado de Tiridates III y la influencia de San Gregorio el Iluminador, propiciando la unión de estado y religión, que se mantendría hasta prácticamente la actualidad, pues la Iglesia apostólica de armenia siempre ha sido un elemento aglutinador y gran defensor del nacionalismo armenio.

En el año 387, Armenia fue dividida en Armenia Occidental, que quedó bajó la órbita de Bizancio (el imperio romano de oriente); y Armenia Oriental, bajo dominio persa, gobernado por los Sasánidas, quienes intentaron convertir a los armenios a su religión de entonces, el mazdéismo. En 451 el ejército armenio se reveló contra esta aculturación forzosa bajo el mando de Vartán Mamigonián, dando origen a la llamada ―Epopeya de Vartanants― que permitió a los armenios mantener su credo cristiano.

En el año 405, el monje Mesrop Mashtots creó el alfabeto armenio, que facilitó la traducción de las Escrituras y otros textos religiosos al armenio, lo que se convirtió en un poderoso factor en la formación de un espíritu nacional, dando inicio al Siglo de Oro de la literatura armenia. La primera escuela armenia fue fundada por Mesrop Mashtóts en la iglesia de Amarás, al sur de Artsaj. Hasta entonces, los armenios empleaban para su idioma la escritura parta o griega.

En el siglo VII, los árabes musulmanes del Califato Omeya conquistaron el imperio persa, y en el año 654 conquistaron Armenia Oriental, y a continuación tomaron la Armenia Occidental de manos de Bizancio. A pesar de esta dominación, Armenia mantuvo su identidad cristiana y cultural, resistiendo su aculturación de arabización e islamización a través de una serie de rebeliones y acuerdos. 

El surgimiento de la dinastía Bagratuni en el siglo IX, permitió una revitalización de la identidad armenia y la restauración de cierta autonomía bajo el reino de Ani, con la ciudad homónima convertida en un importante centro de cultura y comercio.

En el año 886, Armenia consiguió su independencia del califato árabe, iniciándose entonces el reinado de la dinastía Pakraduní, con la entronización del rey Ashot Pakraduni y sede en la capital de la nueva Armenia ―Aní―, magnífica metrópoli conocida como ―la ciudad de las mil y una iglesias―. Durante cuyo reinado Armenia alcanzó su punto máximo de desarrollo político, social y cultural.

En 1045, el imperio bizantino se anexionó Armenia; y en 1061 los turcos conquistaron Armenia y destruyeron su capital, Aní. Como resultado, muchas familias nobles armenias huyeron hacia el oeste, donde establecieron el reino Armenio de Cilicia en la costa mediterránea, que prosperó durante varios siglos como un importante centro de comercio y cultura cristiana.

En el año 1100 la familia noble Zakarian estableció un principado armenio semi-independiente en los territorios armenios bizantinos que habían sido ocupados por los seléucidas, llamado Armenia Zakárida, que sería conquistado por los mongoles en 1230. A las invasiones mongolas, pronto sucedieron las de otras tribus asiáticas centrales, que continuaron aproximadamente desde 1200 hasta 1400. Finalmente el territorio de armenio se lo repartieron entre los imperios otomano y persa.

Durante los siguientes 300 años existió el llamado reino del Armenio de Cilicia en la región actualmente conocida como Çukurova, en la península de Anatolia, creado en 1078, que tendría un papel muy importante durante las Cruzadas, proporcionando a los ejércitos cristianos un suelo seguro y provisiones en su camino hacia Jerusalén, así como en el comercio de los venecianos y los genoveses con Oriente. En 1375, los mamelucos egipcios invadieron el reino y lo destruyeron. 

Luego de incesantes invasiones que debilitaron Armenia en exceso, su territorio fue finalmente repartido en el siglo XV entre el Imperio otomano, Armenia Occidental, y el Imperio Persa, Armenia Oriental.

Tras la guerra la guerra ruso-persa de 1828, Armenia Oriental pasó al imperio ruso, donde los armenios tuvieron buen encaje y calidad de vida cultural y religiosa, a diferencia de sus compatriotas bajo el poder de los otomanos, que eran considerados ciudadanos de segunda categoría, y como tal discriminados.

Entre 1894 y 1896 se llevaron a cabo, en el imperio otomano, las conocidas como ―masacres hamidianas― asesinatos masivos de armenios con un saldo de 300.000 víctimas, y en el validato de Adaná (Turquía), en 1909 se produjo otra masacre de armenios de más de 30.000 muertos.

En 1908, tras derrocar al Sultán Abdul Hamid, llegaron los “Jóvenes Turcos” con la proclama y objeto de modernizar al declinante imperio otomano. Uno de los primeros asuntos a solucionar, era acabar con la Cuestión Armenia, para lo que se implementó un plan sistemático para exterminar a la población armenia.

El 24 de abril de 1915 comenzaron el plan de exterminio ejecutando a cientos de líderes e intelectuales armenios en Constantinopla. En las provincias armenias de Anatolia Oriental, todos los hombres armenios mayores de edad fueron reclutados, desarmados y ejecutados. Mujeres, niños y ancianos fueron deportados al desierto sirio Der-el-Zor; la mayoría de ellos fueron brutalmente asesinados en el camino por soldados turcos o murieron de hambre y agotamiento. De esta manera, un millón y medio de armenios fueron víctimas del primer genocidio del siglo XX.

Este genocidio no solo diezmó a la población armenia en el imperio otomano, sino que también llevó a la dispersión de los supervivientes por todo el mundo, dando lugar a una vasta diáspora armenia. Hasta el día de hoy, el Genocidio Armenio sigue siendo un tema central en la identidad nacional de Armenia y una fuente de tensiones diplomáticas con Turquía, que niega oficialmente que los eventos constituyan un genocidio.

Mientras las matanzas de armenios se desarrollaban en el imperio otomano, Turquía participaba en la primera guerra mundial, en alianza con Alemania y el Imperio Austro Húngaro, frente a los Aliados de Inglaterra, Francia y Rusia. Esto provocó la particular situación de que las dos Armenias (de Occidente y de Oriente) estuvieran enfrentadas por pertenecer a diferentes bandos de la guerra; una en imperio otomano y la otra en el imperio ruso. 

Tras la derrota del Imperio Otomano y el colapso del Imperio Ruso durante la Primera Guerra Mundial, Armenia proclamó su independencia el 28 de mayo de 1918, formando la Primera República Democrática de Armenia. Pero las mieles del triunfo duraron poco en las bocas de los armenios, pues en noviembre de 1920, el ejército rojo invadió Armenia y la incorporó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El 4 de julio de 1921, el Buró Caucásico del partido comunista de Rusia llevó a cabo una sesión plenaria en la capital georgiana de Tiflis, durante la cual se confirmó que Artsaj (Nagorno-Karabagh) era parte de la República Democrática de Armenia. Dos años después, el 5 de julio de 1922, época en la que Armenia ya estaba integrada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Iósef Stalin ordenó revisar la decisión tomada en la víspera, adoptando una nueva resolución sobre la inclusión de Nagorno-Karabagh como parte del Azerbaiyán soviético con el status de región autónoma. El día 1 de diciembre de 1989, el parlamento armenio junto con los representantes plenipotenciarios de Artsaj (Nagorno-Karabagh) acordaron una resolución sobre la reunificación de Armenia y Artsaj. Las autoridades de Azerbaiyán respondieron con masacres y limpieza étnica de armenios en todo el territorio de Azerbaiyán y Artsaj. 

Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, el 30 de agosto 1991 Azerbaiyán declaró su independencia; tres días después, el 2 de septiembre, lo haría la República de Nagorno-Karabagh (RNK); Armenia lo haría el 21 de septiembre del mismo año con la elección de su primer presidente en la persona de Levón Ter Petrosian, e inmediatamente después, Armenia presentó a Azerbaiyán la reclamación de devolución de Artsaj (Nagorno-Karabagh), lo que provocó un conflicto armado entre Armenia y Azerbaiyán, con firma de cese de fuego en 1994, sin la devolución de Artsaj a Armenia. 

A pesar de que prácticamente todos sus habitantes de Artsaj son armenios, hablan armenio y utilizan la moneda armenia, el “tram”, Azerbaiyán continúa pretendiendo anexionarse este territorio armenio, y el conflicto continúa latente durante casi treinta años.

En diciembre de 2022, Azerbaiyán comenzó a bloquear Artsaj (Nagorno Karabagh) y lanzó una ofensiva militar a gran escala durante los días 19 y 20 de septiembre de 2023, con el resultado de la rendición incondicional de las autoridades de Artsaj, que se disolvió el 1 de enero de 2024, poniendo fin al conflicto armado, con la partida al exilio de unas 100.000 personas que marcharon a Armenia como refugiados, donde se espera la llegada de muchos más en las misas condiciones. La desaparición de Artsaj (Nagorno Karabagh) como entidad política independiente, está consumando la limpieza étnica de su población nativa que huye de sus hogares para evitar ser víctima de un nuevo genocidio de la población armenia, haciendo que las tensiones en la frontera entre los dos países sigan existiendo.

Desde su independencia, Armenia ha crecido constantemente y se encuentra en una etapa de desarrollo permanente, apostando fuertemente por la industria, la tecnológica y las energías renovables e integrándose en el concierto internacional de las naciones como una tierra de paz y de oportunidades.

Armenia hoy ocupa una décima parte de los territorios ancestralmente poblados por los armenios; no obstante, es un estado unitario, multipartidista y democrático cuyas raíces brotan de las muy lejanas semillas de las más antiguas civilizaciones del mundo. Atesora un rico patrimonio cultural que se ha enriquecido con la pronta adopción del cristianismo en los primeros años del siglo IV. Aunque Armenia hoy es un estado constitucional secular, el cristianismo desempeña un papel importante en su historia y en la identidad del pueblo armenio.

Cultural, histórica y políticamente, Armenia se considera parte de Europa. Sin embargo, su localización en el Cáucaso meridional la sitúa en la frontera entre Europa y Asia: es por ello que se la denomina nación transcontinental.

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