Germán Rojas Irigoyen ha sido un actor clave en la evolución de la economía y el sistema financiero de Paraguay. Su experiencia abarca roles de gran relevancia, desde la presidencia del Banco Central de Paraguay hasta su cargo como Ministro de Finanzas, donde promovió reformas esenciales para la estabilidad y proyección internacional del país.
Hoy, como Presidente del Banco Basa, Rojas impulsa iniciativas centradas en la educación y la inclusión financiera, con una visión hacia el crecimiento sostenible y la integración de Paraguay en el contexto de Hispanoamérica.
Esta entrevista profundiza en su visión para el país, sus proyectos en curso y el impacto de los lazos con naciones como España.
Mis primeros pasos en el sector financiero fueron en una empresa familiar, luego en una empresa de ahorro y préstamos para viviendas, para luego iniciar mi carrera en el Banco Central del Paraguay, desde el año 1980 hasta el 1996, retornando como Presidente de la Institución entre junio del 2007 a agosto del 2008, coincidiendo con el periodo de mandato fijado por Ley a tal efecto.
Antes de ese retorno en el 2007, tuve la suerte de ampliar vivencias en un banco privado, posteriormente el Banco Nacional de Fomento. De igual forma, al terminar mi mandato regresé al sector financiero. Esto, en lo que hace el sector financiero en sí.
Lo que me atrajo de esta industria es el hecho de seguir los pasos de mi Padre, que transitó por los mismos caminos, sin dejar de lado el hecho de que podía desarrollar los conocimientos que venía adquiriendo de mis estudios universitarios.
Acerca de los pilares sobre los cuales fui construyendo mi camino, son los valores y principios que traigo de mi Familia, sobre todo los ligados a la responsabilidad.
Otro atractivo es el que esta industria es una gran escuela de aprendizaje continuo y por tanto implica no asumir nada por conocido y el entender que nunca existen logros individuales, que todo es resultado de la gente con quien uno encara los desafíos que tiene por delante.
Lo valioso de transitar en ambos ámbitos es el de continuar el legado de quienes me precedieron en esas posiciones. Esto trae consigo standards mínimos a cumplir, lo que por igual implica un proceso de mejoras continuas que lleven a seguir elevando los mismos.
Entonces, en Paraguay ha sido un ejercicio continuo de excelencia que ha hecho de que quienes a continuación ocuparon estas funciones se encargaron de consolidar, mejorar y continuar este proceso.
Lo que relato es lo que hoy hace que nuestro país haya tenido un desarrollo de institucionalidad fuerte en estos ámbitos. La particularidad de este proceso es que el denominador común ha sido el de las mejoras continuas, el aplicar las experiencias en este proceso, a consolidar lo que hoy es considerado como bien público como lo es el cuidado de los fundamentos de nuestra economía.
Siendo así, los logros son consecuencia de este proceso. El ordenamiento de las cuentas públicas, a partir del 2003, las políticas de prudencia fiscal, la independencia del Banco Central, la implementación del concepto de responsabilidad fiscal plasmado en una Ley específica, la simplificación del manejo de Tesorería del Fisco, las continuas y exitosas aunque prudentes emisiones de papeles, el compromiso de convergencia al tope de déficit fiscal, son muestras de los impactos que vemos reflejados en la imagen que Paraguay está mostrando al mundo.
Es así mismo, y se constituye uno de los mayores desafíos el encarar políticas eficaces de inversión en capital humano.
Es una materia pendiente en la que todos somos responsables y nos debemos como sociedad a todos aquellos paraguayos que buscan una oportunidad.
En este menester, el Estado debe ir dedicando esfuerzos en el establecimiento de mejoras en la educación, donde debe entenderse el desafío que ello implica para el momento que vive nuestro país.
El sector privado, por igual, juega un papel relevante en cuanto a la generación de trabajo, a la vez capacitación de los colaboradores en las empresas.
En este sentido, los gremios empresariales se han vuelto activos en este menester, con la creación de universidades; así como también otras organizaciones, en lo que hace a la formación de mandos medios, una necesidad que existe y que se presenta como un camino a la prosperidad de nuestra gente.
Estamos encarando iniciativas muy bien sucedidas de apoyo a pequeñas empresas, a emprendedores que buscan abrirse espacio, y sobre todo a mujeres, con programas que han logrado ser de mucha satisfacción por el impacto que están generando.
Son asistencias integrales que van más allá de la mera concesión de un crédito, ya que incluye un asesoramiento integral en el camino a la educación e inclusión financiera. Estamos buscando expandir estos programas con alianzas estratégicas con fondos de inversión y con organismos que apoyan este tipo de iniciativas.
En línea con el punto anterior, es hasta imperioso hacerlo, cuanto antes y con el mayor alcance posible, de tal forma que nuestra gente esté preparada para encarar un futuro laboral desafiante y hasta incierto. Sube de punto por el hecho de que Paraguay es un país de mayoría de jóvenes.
Entonces, y en ese entendimiento, hemos podido tener una visión compartida por quienes en ese momento hicieron parte de las grandes decisiones en mi país en cuanto a esa responsabilidad. Ese entendimiento hizo posible el lanzamiento del Programa de Becas Carlos Antonio Lopez (Becal).
Siendo así, se pudo abordar esta iniciativa que espero pueda perdurar en el tiempo, no solo con el soporte del Estado, sino por igual con el aporte del sector privado que pueda utilizar la plataforma de este programa para gestionar capacitación de los muchos jóvenes talentosos que tienen las empresas.
El impacto que ha tenido este programa es positivo desde varias aristas: por primera vez en más de cien años, al menos bajo un formato del porte de Becal, Paraguay comenzó a dar oportunidades a muchos paraguayos en la búsqueda de conocimiento, y en esta ocasión con el valor agregado de que, si fueron y siguen siendo aceptados en los mejores centros de conocimiento del mundo, es por sus propios méritos.
Lo que esta iniciativa agrega a nuestra gente es tanto o más importante que la adquisición del conocimiento en sí. Lo que cada uno pudo agregar a su formación ha sido el poder tener la vivencia de vivir en otros países, asimilar culturas, sentir que interactúan con pares a quienes encuentran iguales, a darse cuenta que no son menos que los demás y por ende ganan autoestima, para citar algunos.
Y el más importante, el romper la mediterraneidad mental que tenemos, que tiene mucho que ver con la mediterraneidad geográfica de donde vivimos.
En varias ocasiones, en posiciones como la de Presidente del Banco Nacional de Fomento o del Banco Central he tenido la ocasión de interactuar de manera valiosa con instituciones afines de España, para citar al ICO o al Banco Central mismo.
Lo valioso del acceso generoso a estas organizaciones ha sido el aprender y adaptar las mejores prácticas a las nuestras. Y el balance siempre ha sido por demás positivo.
De la misma manera que la siempre buena predisposición para apoyar iniciativas desde AECI en cooperaciones técnicas y, en el caso del área de Tributación, al apoyo valioso en términos de logística, sin dejar de mencionar el espacio abierto a la educación superior a través de becas que igualmente formaron y forman parte de la iniciativa de Becal.
Desearía que esto se vaya consolidando y aumentando inclusive, ya que creo que existe un espacio de mutua exploración con mucho potencial.
Me gustaría animar a actores del sector privado a explorar sinergias y oportunidades mutuas de beneficio con empresarios paraguayos.
En el caso de España, una gran gestión de su Embajada en Paraguay es la de encaminar vínculos con empresas que están invirtiendo en nuestro país con una nueva dinámica. Asimismo, se va ampliando el intercambio de conocimiento con la incorporación de profesores a las universidades paraguayas, convenios de alianza entre universidades, y el creciente número de jóvenes que tienen a España como destino de educación principal, dado fundamentalmente por la facilidad del idioma y la calidad de educación que reciben.
En lo que hace a la región, la formación de profesionales paraguayos ha sido apuntalada y encaminada a una cada vez mayor excelencia desde la educación recibida en la región. Universidades de Brasil, Argentina, Chile, para citar los destinos más importantes, han generado actores de relevancia en todos los ámbitos. Y lo siguen haciendo
No podemos dejar de acompañar estos avances que han logrado, por sobre todo, mayor eficiencia en la prestación de servicios, mayor comodidad y una interacción mejor con los clientes. Esta transformación de esta forma de interacción ha venido para quedarse.
Este proceso tiene varias aristas, que van desde una eficiente respuesta al usuario, así como también la aplicación de las mejores prácticas y aplicación de todo lo que hace a un ambiente seguro y protegido de transacciones.
Aun así, pensamos que la atención humana, el trato personal y la resolución de situaciones particulares que están por fuera de la esfera de la atención digital es insustituible, razón por la cual insistimos con la excelencia en la atención y resolución de consultas que nos hacen, cuando la tecnología no alcanza para ello.
Y no lo decimos porque no haya soluciones tecnológicas, sino porque el contacto personal en esta actividad tiene detalles y particularidades que ninguna central telefónica o ningún bot puede sustituir.
Creemos que las Mipymes son el motor del desarrollo económico de cualquier país, con más razón en nuestro país.
Entonces, el desafío es crear las condiciones para su despegue, más aún en un escenario en el cual todavía muchas de ellas no tienen siquiera acceso a servicios bancarios. Por eso hemos diseñado una oferta completa de productos, servicios y programas para impulsar su crecimiento, con especial enfoque en mujeres emprendedoras.
Nuestro programa “Mujer Basa” promueve la inclusión financiera mediante créditos a tasas preferenciales, cuentas sin costo y seguros financiados. Además de ello, brindamos capacitaciones en áreas clave como finanzas, marketing y desarrollo de habilidades blandas.
A través de alianzas estratégicas con instituciones como el Ministerio de la Mujer y gremios empresariales, apoyamos congresos, talleres y capacitaciones que fortalecen el empoderamiento de nuestras mujeres.
De igual forma, colaboramos activamente con el Ministerio de Industria y Comercio , a través del Viceministerio de Mipymes, para desarrollar productos financieros adaptados a las necesidades del sector, para así sumarnos a las iniciativas gubernamentales que buscan fomentar la inclusión financiera, la competitividad y el acceso a mercados para estas unidades productivas.
Finalmente, proyectamos iniciativas de alto impacto, como la creación de la primera escuela de profesionalización de Mipymes en Paraguay, la EMI. Igualmente, hemos habilitado consultorios financieros en los Centros de Apoyo al Emprendedor y participamos en diversos espacios de formación y fortalecimiento de este sector.
Hemos venido experimentando un paulatino, aunque constante proceso de diversificación de fuentes de generación de ingresos por fuera del modelo tradicional que teníamos como país años atrás. Es alentador ver la aparición de actividades que van desde la maquila, pasando por los servicios, la industria creativa, las asociadas con el mundo digital. Existen más ejemplos. Todos estos sectores son importantes, más todos los que se vinculan con nuevas tecnologías, nuevas industrias y otras actividades que vienen de la mano de la incorporación de inversión extranjera, además de la local, que las genera.
De hecho, el sector financiero está participando de este movimiento, que comienza a ser importante en lo que hace a la diversificación de cartera y el impulso a estas actividades en sí.
Aún en este escenario, el necesario apoyo de programas educativos y de formación de capital humano necesario para las mismas es un complemento indispensable que, como expresara más arriba, va acompañando este proceso.
El punto convergente de la estabilidad es un factor determinante para proyectar las siguientes etapas que vienen por delante. Creo que este concepto ha sido aceptado como un bien público y espero que sea la base sobre la cual se vaya construyendo una cada vez mayor institucionalidad. Paraguay no está ajeno a este reto que es una de las mayores trabas que tiene la región en su conjunto para generar mejores perspectivas a los que viven en ella.
Entonces, esa base necesariamente debe ir generando una cada vez mayor y efectiva inversión en el valioso capital humano que tenemos. No solo en términos de generación de habilidades que le permita contar con herramientas de conocimiento, al nivel que sea, sino que estas herramientas se conviertan en fuente de generación de trabajo que lleve a nuestra gente a lograr la prosperidad que merece. A su vez, una buena educación crea ciudadanía con conocimientos acerca de su rol como contralor de sus autoridades y por ende, como demandante de mejoras en las políticas públicas.
Con estos pilares, la construcción del Paraguay que viene dependerá del fraguado sólido de estos cimientos que ya existe, de las buenas políticas públicas, reglas de juego claras, seguridad jurídica, que son elementos necesarios para generar previsibilidad.
Este diseño tiene un desafío adicional, tal vez el más importante, que radica en el hecho de que la nueva concepción de país está comenzando a ser perfilada de mano de la nueva generación de líderes que van ocupando espacios en un proceso desafiante de recambio que va apareciendo.
Este proceso es natural, habida cuenta del componente demográfico que tenemos y se presenta en forma transversal en todos los ámbitos.
Entonces, el gran desafío es este: los éxitos y los logros de ayer no aseguran que lo que hizo que fueran posibles sean los mismos que puedan ser base de lo que hoy tenemos y al desafío hacia el futuro con igual suceso.

