Jorge Luis García Ruiz es Doctor en Estudios del Mundo Antiguo por la Universidad Complutense de Madrid. Arqueólogo e historiador, pero sobre todo investigador. Profesor en la Texas Lutheran University. Español de nacimiento, en Madrid para más señas, y norteamericano de adopción, reside en una de las ciudades con más historia hispana de los Estados Unidos de América, San Antonio, en Texas. Los últimos años se ha dedicado al estudio de la Norteamérica española, su historia y su herencia. Con varios libros publicados sobre el tema, llega ahora Presidio, en el que hace un amplio repaso a la documentación existente sobre un importante capítulo de la historia española, la conquista de Norteamérica en aquellas primeras y complicadas décadas, y lo hace con una narrativa sencilla, en la que los propios protagonistas toman la palabra para narrar los eventos.
Pues buscar nuevos horizontes y sobre todo investigar y estudiar la historia de España en un lugar que fue España. Es muy desconocida, por españoles, mexicanos y norteamericanos, la verdadera realidad de aquellos que viniendo, primero desde la Península, y luego desde Nueva España (en parte el actual México) pusieron en marcha este ahora gran estado de los Estados Unidos de Norteamérica. Y bueno, pues yo he venido a enseñar español, y también a descubrir la historia, muy desconocida de España aquí.
Pues para las personas de origen español y mejicano, asi como a los que proceden de los propios indígenas, las diferentes tribus que habitaban esta zona antes de la llegada de los españoles, ha sido una total incógnita su historia, hasta hace poco. Los norteamericanos de origen anglo han hecho lo imposible por que la historia se desconozca y la huella española desaparezca. Desde una total cortina negra que tapaba la historia, a una exhaustiva persecución de los idiomas anteriores a su llegada. Tanto el español, como idioma, como los diferentes idiomas amerindios estaban prohibidos en la enseñanza, incluso hubo momentos de persecución a los niños que se atrevían a hablar en su idioma materno. Sin embargo el paso del tiempo, la adecuación de las personas y sobre todo una revisión de las actitudes, hicieron que poco a poco el español fuese implantandose en la Sociedad Tejana.
La verdad es que cuando llegué aquí desconocía muchas cosas, aunque yo pensaba lo contrario. Los años que llevo aquí y el contacto con el país y sobre todo el acceso a los fondos, tanto archivísticos, como a los que estaban más a mano como la propia historia que ha saltado de generación en generación, la arquitectura, el folclore o muchas más cosas me han ayudado.
Si, lo cierto es que hay mucha “Leyenda Negra” por un lado y demasiada “Leyenda Rosa” por el otro. Los fondos documentales están ahí y como tu ya sabes, porque conoces a los que escriben y divulgan “su historia”, el trabajar esos fondos buscando la verdad y la realidad es duro y persistente en el tiempo. Eso hace que sea más cómodo seguir lo que dicen otros, con pequeñas variaciones sin el esfuerzo de la verdadera investigación. Cuando la realidad es que no hay un gran problema, salvo el esfuerzo de buscar, encontrar e interpretar todo lo que existe en los diferentes archivos.
Prepararlos es lo más importante, el tiempo necesario para encontrar, clasificar, estudiar y poner en claro lo que encontramos es infinitamente superior al necesario para escribir la obra definitiva. En los archivos, sobre todo de Méjico y de Sevilla, he encontrado material de época, escrito por los propios protagonistas, como los militares que estuvieron en la exploración y asentamiento, como los de los propios frailes a los que acompañaban en la fundación de los “presidios”. Aquí hacer una importante salvedad, pues siempre que hablamos de esos asentamientos con el nombre que en el momento tenían: “presidio”, nos encontramos con la incomprensión del público que entienden por esa palabra otra definición, pero es que con el paso del tiempo, el idioma y descripciones han cambiado, en este caso de forma muy importante.
De hecho la buena definición, que la da la propia R.A.E. es: …//… Guarnición de soldados que se ponía en las plazas, castillos y fortalezas para su custodia y defensa. Y también: Ciudad o fortaleza que se podía guarnecer de soldados. En este caso el recinto a guarnecer era una misión, y se protegía a los misioneros y colonos que la habitaban.
Asi es en la zona de la frontera norte de Nueva España. Varios miles de kilómetros en los que las montañas, los desiertos y las praderas eran el paisaje. Cada presidio contaba con una Compañía de soldados, dragones, es decir infantería a caballo, que en teoría controlaban el territorio y hacían funciones de defensa y policía en la zona. Así mismo existían un número de frailes que buscaban nuevos cristianos y unos colonos que se establecen a la sombra de clérigos y militares. Lo cierto es que desde casi la actual frontera canadiense hasta Texas, pasando por todos esos estados de la Unión que tienen en su mayoría nombres españoles, se establecieron y han servido de base para la creación de muchas actuales ciudades.
Como siempre había buenas y malas relaciones. Hay que tener en cuenta que los intereses de los capitanes no eran exactamente iguales que los de los frailes, aunque en teoría fueran juntos a los mismos. También, hay que tener en cuenta que inicialmente se crearon los presidios con españoles de la Península, mientras que según van evolucionando, los criollos y mestizos los van sustituyendo y esa evolucion también tiene algo que ver en lo que sucedió. Lo más curioso es que la desaparición del virreinato, la independencia mejicana y la posterior pérdida de esa nacionalidad por la invasión norteamericana, afectó de una forma diferente aunque al final todos los presidios desaparecieran como tal. Constituyen las actuales ciudades y pueblos dentro de los Estados Unidos de Norteamérica.
Eso espero, de momento, de los varios que se van a presentar, estamos con la fase de la exploración y asentamiento, temporalmente nos encontramos antes de la mitad del siglo XVIII. Pero completamos, en un futuro, ese siglo y hasta la independencia.
Lo cierto es que existe muchísimo material en los archivos y lo estamos utilizando.
En este momento además, hemos incluido en el estudio y trabajo los fondos, sobre todo la cartoteca del Instituto de Historia Militar de Madrid. Fondos que hasta ahora apenas habíamos trabajado. La verdad es que estoy muy satisfecho, pues estamos trabajando con documentos originales y eso marca la calidad del proyecto. Sobre todo cuando lo comparamos con la inmensa mayoría de lo publicado hasta ahora que está basado en el ”corta y pega” de algunos autores iniciales y testimonios más que dudosos de algunos personajes que se arrogan árboles genealógicos, más que discutibles.
Vuelvo a Estados Unidos, donde habitualmente vivo y doy clases. Seguiré con el trabajo de los presidios, porque queda mucho por hacer y, además, empiezo a preparar un interesante tema: La participación de la Corona y los españoles en la Independencia de las Trece Colonias, que crearon los Estados Unidos. ¡Y en eso estamos!
Agradecemos sus palabras a Jorge Luis Garcia Ruiz y le deseamos un excelente futuro en sus investigaciones.

