AMUCH SMART CITIES

Preguntas Andres Chacón Romero, Director Ejecutivo de AMUCH:

Cada vez más los municipios están avanzando en tecnologías aplicaciones que permitan optimizar el funcionamiento de una ciudad, como aquellas que permitan fortalecer los servicios públicos, la seguridad entre otras. También aquellas que puedan mejorar la gestión municipal como las vinculadas a la transparencia, la gestión financiera y la eficiencia de las operaciones municipales.

Dentro de las principales amenazas cibernéticas que enfrentan los municipios son los relacionadas con los eventuales ataques a los sistemas y datos críticos del municipio y se les exigen un rescate para restaurar el acceso. Asimismo, muchos municipios utilizan software desactualizado o con configuraciones de seguridad inadecuadas, lo que los hace vulnerables a ataques que explotan estas debilidades.

La AMUCH se encuentra constantemente desarrollando programas y planes que permitan a los municipios ser más eficientes, transparentes, sostenibles, y orientados al servicio, mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos y preparándose para los desafíos futuros. La colaboración pública privada es clave en el proceso de transformación digital la que puede ir desde un seminario hasta la adopción de nuevas tecnologías.  

Existen varias barreras que dificultan que los municipios puedan avanzar a la transformación digital. Entre ellas, estructuras muy dispares entre cada una de las comunas, exigua capacitación del personal para avanzar hacia la modernización municipal. A ello se suma un excesivo centralismo que limita la capacidad de responder a las necesidades de sus vecinos.

Preguntas Cristian López Simonet, Director de Innovación y Transformación Pública de AMUCH:

Hoy en día, frente a la implementación de la ley 21.180 de Transformación Digital, hemos visto que hay pocos avances en su implementación. 

Primero, no todas las municipalidades han designado a su coordinador de transformación digital; segundo, hay algunos municipios que han optado por acelerar la incorporación de “plataformas tecnológicas”, pero tienen poco avance en levantar sus procesos internos -según las fases de la ley-. 

Lo más desafiante ha sido falta de recursos para un segmento importante de municipios, pero también hemos visto un aspecto positivo que ha sido el interes en los equipos de trabajo en cuanto a la transformación digital.

Creo y considero importante avanzar en generar un diagnóstico con foco en las capacidades e infraestructura, tanto físicas como digitales, que tengan los municipios. Gracias a ello tendremos a la vista datos objetivos que nos permitirán construir una hoja de ruta y plan de trabajo asociado a las fases de implementación de la ley y, por otro lado, generar un catastro nacional de interconectividad: esto permitirá trabajar con instituciones públicas y privadas con el propósito de acelerar la inversión en redes y de comunicación, para llegar con plena capacidad de conectividad nacional.

Hoy día, sin lugar a duda, las tecnológicas que vayan asociadas a generar comunicación, a digitalizar y automatizar procesos y procedimientos administrativos, generar expedientes electrónicos, por vía de gestores documentales. A esto le sumaría avanzar en tecnologías más disruptivas, siempre desde la mirada local o municipal como es incorporar plataformas asociadas al uso de Big Data en Inteligencia artificial. Chile ya tiene avances en tecnologías que apoyan a mejorar la vida en las comunas por medio de la sensorización, postes inteligentes, luminarias inteligentes, por dar algunos ejemplos. La implementación se puede llevar a cabo con la información que entregan estas tecnologías y que aportan a la planificación de comunas y ciudades y, además, colaboran con la eficiencia del gasto público y la sustentabilidad.

El concepto de transformación digital puede, en muchos casos, generar barreras u obstáculos, sobre todo en aquellos municipios con menos recursos. 

Pero si hablamos de “transformación cultural y disrupción digital”, se puede preparar a los equipos por medio de la cultura. En este escenario conceptual y con apoyo de programas y fuentes de financiamiento estatal,  podemos avanzar en lo tecnológico. Este cambio avanza y da paso a un municipio 2.0, que permitirá a todos disponer de nueva y mejor información de calidad con lo que podemos aportar al desarrollo de políticas públicas acordes a los problemas reales de las comunas; hacer uso de la inteligencia de datos; conocer el desarrollo económico de forma clara que tiene la comuna; trabajar de forma eficiente en la seguridad comunal y utilizar los recursos tecnológicos en materias de salud pública para atender, mitigar riesgos de salud y apoyar a la disminución de listas de espera para disminuir la brecha nacional, entre otras cosas.

Preguntas Javier Larenas, CEO de SONDA, Chile:

Con la velocidad de cambio que tenemos hoy en tecnología, es muy difícil prever con certeza qué innovaciones serán las más disruptivas. Sin embargo, es indiscutible que la Inteligencia Artificial (IA) jugará un papel cada vez más crucial en la gestión de instituciones en los próximos cinco años.

Primero, la IA permitirá una automatización avanzada de procesos operativos, lo que no solo mejorará la eficiencia y reducirá costos, sino que también liberará a los empleados de tareas repetitivas para que puedan centrarse en actividades de mayor valor estratégico. Por ejemplo, en áreas como la atención al cliente, los chatbots impulsados por IA y los sistemas de autoservicio están revolucionando la manera en que las instituciones interactúan con sus usuarios, ofreciendo respuestas más rápidas y personalizadas.

Además, la analítica avanzada y el aprendizaje automático proporcionarán a las instituciones la capacidad de analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real, permitiendo una toma de decisiones más informada y basada en datos. Esto será fundamental para predecir tendencias, gestionar riesgos y adaptarse a cambios rápidos en el entorno.

 Otra área de impacto será la ciberseguridad. A medida que las amenazas digitales se vuelven más sofisticadas, las soluciones de IA serán esenciales para identificar y mitigar riesgos en tiempo real, protegiendo la integridad de los sistemas y la privacidad de los datos.

 Finalmente, la IA también está transformando la gestión de recursos humanos a través de herramientas que optimizan el reclutamiento, la capacitación y la retención de talento, adaptándose a las necesidades individuales de los empleados y alineándolas con los objetivos institucionales.

 En resumen, el uso intensivo y estratégico de la Inteligencia Artificial será un motor clave para la innovación en la gestión de instituciones, mejorando tanto la eficiencia operativa como la capacidad de adaptación en un mundo en constante cambio.

Las organizaciones pueden fomentar una cultura de innovación entre sus funcionarios y ciudadanos reconociendo que existen dos tipos de innovación: la “espontánea” y la “intencionada”. Ambas formas son fundamentales, y al entender sus diferencias, las organizaciones pueden diseñar estrategias efectivas para promoverlas.

En primer lugar, la innovación “espontánea” es aquella que surge de manera natural y no planificada, impulsada por la creatividad e iniciativa personal de los individuos. Los seres humanos, por naturaleza, son innovadores, siempre buscando nuevas formas de hacer las cosas y resolver problemas. Sin embargo, muchas de estas ideas espontáneas no se materializan debido a la falta de oportunidades, recursos, o motivación para desarrollarlas. Para fomentar esta innovación, las organizaciones deben crear un entorno que valore y premie la creatividad individual. Esto puede lograrse mediante la implementación de programas de ideas abiertas, donde los funcionarios y ciudadanos puedan presentar sus propuestas de manera informal, sin temor a ser juzgados. Además, proporcionar recursos, como tiempo dedicado a la innovación o acceso a tecnologías y capacitación, puede ayudar a transformar estas ideas en proyectos viables.

Por otro lado, la innovación “intencionada” es aquella que se enfoca en resolver problemas o situaciones específicas. Este tipo de innovación es más estructurada y generalmente se impulsa a través de convocatorias públicas o privadas dirigidas a grupos con interés o vocación para innovar. Las organizaciones pueden fomentar esta forma de innovación organizando hackatones, laboratorios de innovación, o concursos de ideas orientados a resolver desafíos concretos. En estos entornos, la colaboración entre diferentes disciplinas y sectores es clave, ya que permite que se generen soluciones más completas y efectivas. Además, ofrecer incentivos como premios, reconocimiento público, o la posibilidad de implementar la solución propuesta, puede motivar a los innovadores a participar activamente.

Para que una cultura de innovación prospere, es crucial que las organizaciones también se comprometan con la formación continua y la promoción de una mentalidad abierta al cambio. Esto incluye capacitar a sus funcionarios en nuevas metodologías y tecnologías, así como fomentar la curiosidad y el aprendizaje continuo. A nivel de ciudadanía, las campañas de sensibilización y educación pueden ayudar a crear una comunidad más receptiva y participativa en procesos de innovación.

En resumen, para fomentar una cultura de innovación efectiva, las organizaciones deben equilibrar y apoyar tanto la innovación espontánea como la intencionada, proporcionando los recursos, oportunidades y reconocimiento necesarios para que las ideas puedan florecer y convertirse en soluciones que beneficien a todos.

Cuando una institución pública en Chile busca implementar innovaciones tecnológicas para mejorar la eficiencia de sus procesos internos y la atención al ciudadano se me ocurren los siguientes elementos claves que se deberían tener en consideración:

  • Regulación y cumplimiento: A diferencia del sector privado, los procesos de las instituciones públicas están fuertemente regulados. Esto implica que cualquier innovación debe alinearse estrictamente con las normativas vigentes para garantizar la legalidad y la transparencia. Un enfoque en el cumplimiento normativo es esencial desde el inicio del proceso de innovación.
  • Estabilidad y continuidad en contextos de cambio gubernamental: En Chile, los cambios de gobierno pueden traer consigo modificaciones en las prioridades y políticas públicas. Por ello, es crucial que las iniciativas tecnológicas sean lo suficientemente flexibles para adaptarse a diferentes escenarios políticos y que cuenten con el respaldo institucional necesario para asegurar su continuidad más allá de un periodo gubernamental.
  • Gestión rigurosa del presupuesto: Las instituciones públicas operan con presupuestos limitados y deben justificar rigurosamente cada gasto. Las decisiones de inversión en tecnología deben ser bien fundamentadas, priorizando aquellas que ofrecen un retorno claro en términos de eficiencia y mejora en la atención al ciudadano. Es indispensable que se realicen análisis costo-beneficio exhaustivos para asegurar que los recursos se utilicen de manera óptima.
  • Minimización de riesgos mediante pilotos: Dado que el impacto de los errores en el sector público puede ser significativo, es fundamental que las innovaciones tecnológicas sean probadas a través de proyectos piloto antes de su implementación a gran escala. Estos pilotos permiten evaluar la efectividad, identificar posibles problemas y ajustar las soluciones en un entorno controlado, minimizando así los riesgos asociados a su despliegue masivo.
  • Foco en el ciudadano: Cualquier innovación debe poner al ciudadano en el centro, buscando mejorar su experiencia y acceso a los servicios públicos. Esto implica diseñar soluciones tecnológicas que sean intuitivas, accesibles y que respondan efectivamente a las necesidades de la población.

Las instituciones enfrentan varios obstáculos al adoptar nuevas tecnologías, pero con una estrategia bien diseñada, estos desafíos pueden superarse eficazmente:

  • Claridad en los objetivos y métricas: Uno de los principales problemas es la falta de claridad en lo que se quiere lograr con la nueva tecnología. Sin una visión precisa y una forma clara de medir el éxito, los proyectos pueden desviarse en la implementación, resultando en un desenlace que no cumple con las expectativas originales. Para superar este obstáculo, es crucial definir desde el inicio los objetivos específicos y las métricas clave de desempeño (KPIs) que permitirán evaluar si se está avanzando en la dirección correcta.
  • Planificación cuidadosa y realista: Los problemas de implementación suelen surgir de una planificación deficiente o de presupuestos insuficientes. Es vital planificar meticulosamente el proceso, considerando todas las fases del proyecto y asegurando que se asignen los recursos financieros y humanos adecuados. Además, es importante ser realista en las estimaciones, reconociendo que habrá desviaciones y que podrían ser necesarios ajustes en los plazos y en los equipos de trabajo. Evitar el exceso de optimismo y voluntarismo en la planificación es clave para manejar las expectativas y evitar frustraciones.
  • Gestión del cambio organizacional: La adopción de nuevas tecnologías no solo implica un cambio técnico, sino también un cambio organizacional. Para superar la resistencia al cambio, se debe desarrollar un plan de gestión del cambio detallado que aborde aspectos como el cambio cultural, las nuevas formas de trabajo y las dotaciones de personal óptimas. Involucrar a los empleados desde el principio, comunicando claramente los beneficios y proporcionando la formación necesaria, puede facilitar una transición más suave y reducir la resistencia.
  • Preparación para la puesta en marcha y soporte inicial: Un error común es no preparar adecuadamente la fase de puesta en marcha, lo que puede resultar en una mala experiencia inicial para los usuarios. Los incidentes menores que surgen durante los primeros meses de operación, si no se manejan adecuadamente, pueden desanimar a los usuarios o incluso convertirlos en detractores de la nueva tecnología. Para evitar esto, es crucial preparar un plan de soporte sólido que incluya una respuesta rápida y eficaz a los problemas que puedan surgir, asegurando que los usuarios reciban el apoyo necesario para adaptarse a los cambios.

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