De formación académica, Aguilar Soria se licencia en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid en 1990. Su temprana vocación la ha vivido de su abuelo y de su madre -fallecida hace unos meses- nos han dejado un buen tesoro, sus obras.
Son muchas las exposiciones tanto individuales como colectivas que ha realizado, moviéndose tanto a nivel nacional como internacional.
Sus obras están la Academia de Bellas Artes de Madrid, Biblioteca Nacional de Madrid, Colección Credit Suisse, Comunidad Económica Económica Europea (Bruselas), Museo de Bellas Artes de Asturias, Museo del Grabado de Arte Contemporáneo, nos paramos en estos.
Son muchos los premios que ha obtenido a su reconocimiento como pintor por sus trabajos en pintura.
Decir que Alejandro Aguilar maneja con soltura en materiales como el óleo, acrílico, grabado.
Su paleta de amplia gama de colores, es una pintura sugerente, emotiva, teniendo una atmósfera peculiar, llena de matices, con capas cargada de mucha materia, llena de luz, movimiento, convive con lo simbólico y la abstracción. Tiene una forma personal de la aplicación del pigmento, así como la aplicación del color con pinceladas flamígeras, que contribuye a dotar a sus configuraciones plásticas de una apariencia amenazante o bien evanescente.
Se le caracteriza por su estilo propio que ha ido consolidando con el tiempo, con la investigación y el análisis de sus composiciones.
Pasamos a entrevistarle, que nos pueda decir como es su pintura y su estilo, como es la visión que el tiene del artista:
Mi iconografía no está exenta del mestizaje contemporáneo. Soy amante apasionado del Símbolo y el Signo de diferentes culturas, actuales y primitivas por su valor estético e informativo que enriquecen mis escenarios pictóricos. En estos escenarios la figuración, los símbolos, pictogramas y criptogramas, dotan de un misterio
e ironía de tintes surrealistas a la Obra.
En cuanto al color y la forma, tiendo a un carácter expresionista. las técnicas que suelo utilizar son variadas, según la obra y el soporte pero donde me siento más
cómodo es con el Óleo.
Pinto en cualquier parte, pero mi trabajo es de Taller.
La belleza del equilibrio entre lo real de la fantasía y la fantasía de lo real…
En mi caso es más duro mantenerme. Ahora el mercado del arte está en plena transformación por la Era Digital; la información es instantánea y global, la constante evolución tecnológica impulsa nuevas soluciones a las herramientas del mercado del Arte.
La Era Digital ha transformado los mecanismos de relación del Artista con el espectador y por lo tanto con el coleccionista.
Prefiero que me las pongan. Soy más creativo cuando intento cruzar fronteras…
No, incluso diría que lo contrario a nivel iconográfico. Es verdad que he trabajado con Arte Digital y con Poesía Visual y Experimental pero como disciplinas paralelas.
Desde mi Exposición en el año 1984 en San Juan de Puerto Rico, organizada por El instituto de Cultura Portorriqueña en el Museo del Antiguo Arsenal de la Marina, hasta la última realizada en Madrid en la Casa de Vacas del Jardín del Buen Retiro, me mantengo en parámetros parecidos, sin estar exentos de evolución.
Mejor dicho, me adapto al decorado que me toca pero siempre intento transformarlo, encontrar nuevas metáforas a las palabras de siempre.
Siempre me gusta pensar que será la próxima.
En ocasiones sólo vemos las ausencias que seremos. Hay que aceptar que somos limitados.
No podemos vivir todas las experiencias, ni adquirir todos los conocimientos, lo importante es recordar que cuando nos sentimos un error ya es un acierto.
Claro que me gustaría, pero no deja de ser una utopía. La realidad es otra, la cultura es más democrática que nunca. Cada vez hay más museos y el Estado no puede mantener todos.
El tiempo que he dedicado a gestión cultural, me ha enseñado a ser más práctico.
Creo que el estado tiene y puede lograr que las colecciones Permanentes se muestren gratuitas para el público nacional. Las exposiciones temporales no, excepto descuentos o gratuidad a jubilados, estudiantes y gente en depresión social.

